El orden y la jaula: por qué la respuesta a Trump y al ICE es tibia y fracturada
Hay momentos en que la pregunta correcta no es qué está pasando , sino por qué no pasa nada . Las imágenes de las redadas del ICE, la separación de familias, la expansión discrecional de la maquinaria coercitiva del Estado bajo la era Trump —y su persistencia posterior— no han provocado una reacción proporcional a su gravedad. No ha habido una fractura moral clara. No ha habido un “hasta aquí”. Solo indignación episódica digital, respuestas locales y fragmentadas, discursos prudentes y una incomodidad que se disuelve rápido. Esta tibieza no parece fruto de la ignorancia ni de falta de información. Parece algo más inquietante: una adaptación colectiva . 1. La pedagogía del exceso Trump no gobierna desde la excepción, sino desde la saturación. Cada día trae una nueva transgresión, un nuevo límite desplazado unos centímetros más allá. El resultado no es una rebelión, como cabría esperar, sino la fatiga moral . En una situación similar de normalización de lo inaudito...