Europa ante el fantasma de Darwin: multiculturalismo sin soberanía
I. El laboratorio europeo Europa fue el lugar donde nació el Estado-nación moderno y es hoy el escenario donde ese mismo modelo se disuelve. Las ciudades europeas se han convertido en archipiélagos culturales interconectados por lenguas, religiones y códigos morales diversos. Sin embargo, las leyes que rigen ese mosaico siguen ancladas en un tiempo en el que la nación y la cultura coincidían. El resultado es una paradoja: convivimos en sociedades multiculturales gobernadas por instituciones monoculturales. Las constituciones, los códigos civiles, los sistemas educativos y los símbolos del Estado fueron concebidos para crear cohesión en torno a un relato nacional; no para gestionar la coexistencia de relatos múltiples. Europa, pionera en universalismo jurídico, se enfrenta ahora a la imposibilidad práctica de sostenerlo. Cada Estado miembro interpreta la diversidad según su tradición: Francia insiste en la laicidad republicana; Alemania confía en la integración laboral; los países del E...